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Cada vez somos más los usuarios de Internet: vivimos conectados. El 93% de los argentinos navegamos por la red y el 89% de la población adulta utiliza teléfonos celulares. Conocé las oportunidades y los riesgos que presenta la «híper conectividad«.

En Argentina, así como en todo el mundo, somos cada vez más usuarios de internet: vivimos conectados. De los 44.900.000 habitantes de nuestro país, más de 41 millones navegamos por la red, un 93%. Cerca del 76% somos usuarios activos de las redes sociales, algo así como 34 millones. Y alrededor de 30 millones de habitantes son usuarios de teléfonos celulares, el 89% de la población adulta.

Navegamos por Internet durante un poco más de 8 horas diarias. La mitad del tiempo que estamos despiertos, si tenemos en cuenta un promedio de 8 horas de sueño. Más tiempo conectados que descansando, para quienes duerman menos horas.

Ahora bien, ¿cómo accedemos los argentinos a Internet? El 57% lo hace a través de un smartphone, el 28% utilizamos smartphone y computadora, y sólo el 9% usa únicamente la computadora o la tablet. Cifras que avalan un estudio publicado por comScore, donde se posiciona al dispositivo móvil como el preferido para conectarse a Internet.

Los celulares y las relaciones sociales

Parece que los móviles también son el medio preferido para conectarnos entre nosotros. En algunos casos, superando incluso al propio diálogo cara a cara —un problema llamado phubbing. La tecnología desafía nuestro comportamiento como personas y tenemos que tomar algunos recaudos para que sea una herramienta que nos permita avanzar como sociedad y no retroceder como humanidad.

Podemos apropiarnos de las ventajas y utilidades de los medios digitales, sin desprendernos del “aquí y ahora”. Los dispositivos tecnológicos nos ofrecen más alternativas para compartir cada momento con quienes queremos, pero depende de nosotros no distanciarnos del lugar y las personas con las que estamos.

Juntadas de amigos donde están todos inmersos en sus pantallas, música en altavoz en el transporte público —¿sabías que se llama sodcasting?—, usar el celular en reuniones de trabajo y lo más peligroso: mensajes cuando cruzamos la calle o cuando manejamos, son algunos de los comportamientos a evitar para disfrutar de las relaciones interpersonales, lograr una sana convivencia y —aunque parezca mentira— estar protegidos.

Robo de celulares en Argentina

Habiendo hecho nuestro humilde aporte para un uso sano de la tecnología, como dijimos anteriormente, las ventajas y utilidades son muchas. Estos aparatos no son sólo elementos de ocio, sino también herramientas de trabajo. Nuestro celular puede ser indispensable para mantener nuestro negocio o encontrar nuevas oportunidades. Por eso, debemos estar protegidos ante cualquier eventualidad.

Los imprevistos están a la orden del día, sean siniestros de tránsito, accidentes domésticos o robo de pertenencias. El robo de celulares es el delito más registrado en la Ciudad de Buenos Aires —¿escuchaste o leíste acerca del motochorro que robó 9 celulares en 3 horas?—. Esto se debe a la facilidad de ubicar los aparatos en el mercado negro, teniendo en cuenta que allí se pueden vender por un precio bastante inferior al del ámbito legal, llegando hasta un 50% menos.

Protegé tu celular

Además de tener cuidado cuando usás el celular en la vía pública, en los medios de transporte, o prestar atención a dónde lo dejás, deberías cubrirte ante una posible pérdida del dispositivo: los seguros de hogar y los seguros contra robo son una buena opción.

Con la cobertura de hogar podés asegurar tu celular dentro de la superficie de tu casa, y abonando un cargo extra podés hacer una extensión para cubrirlo en tránsito. En cuanto a los seguros contra robo, ofrecen la posibilidad de asegurar un celular —y otros equipos electrónicos portátiles— contra robo o daño accidental —si afecta su normal funcionamiento—. A través de este enlace podés conocer todo acerca de estos seguros.

En conclusión, la tecnología es parte de nuestras vidas y se vuelve más indispensable a medida que pasa el tiempo. Tenemos la oportunidad de apropiarnos de las ventajas que ofrece la tecnología y también la responsabilidad de hacer un buen uso de ella, para preservar una sana convivencia dentro de la sociedad que formamos como individuos.